Pecados capitales de un cirujano
La prisa
Los procedimientos quirúrgicos no pueden realizarse mirando el reloj ni pensando en dónde deberíamos estar. Mucho menos se debe ceder ante la presión del equipo por el tiempo que lleva una cirugía. Cada cirujano tiene su propio ritmo y tiempo de acción; ser lento o rápido no te hace mejor cirujano.
La ira
A menudo enfrentamos cirugías complejas donde nada ocurre como fue planeado. Surgen complicaciones, aumenta la tensión, y en algún momento puede aparecer la ira. Esta emoción nubla la mente, afecta la toma de decisiones y puede llevar a un manejo inadecuado de los tejidos. Un cirujano enojado es un cirujano peligroso.
La pereza
No es lo mismo realizar una histerectomía subtotal como medida temporal en una cirugía de control de daños, que no completar una cirugía por pereza, aumentando así el riesgo a largo plazo para la paciente. Acortar un procedimiento por comodidad personal es inaceptable.
La soberbia
Pecado común, especialmente en residentes o asistentes jóvenes. Es vital recordar que los consejos y recomendaciones de los cirujanos mayores se basan en experiencias reales, muchas veces marcadas por complicaciones o desenlaces trágicos. Sus palabras son oportunidades para mejorar nuestra práctica y deben ser escuchadas con humildad.
El miedo
La formación quirúrgica nos permite conocer los tejidos, su fisiología, la anatomía, los instrumentos, los hilos y sus propiedades. También aprendemos